VERITAS SIVE LIBERTAS

EL MUNDO ES MÁSCARA

In "Ser o no ser". Número 45 on noviembre 24, 2011 at 10:02 am

Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos. Así definía Maquiavelo la apariencia. El saber que no solo somos una persona sino muchas. Este concepto lo tenemos presente desde Platón y su mundo sensible, pasando por el existencialismo y terminando a día de hoy en el mundo de las redes sociales. Nuestro Facebook, por ejemplo, es mera apariencia. Publicar una foto es tener el empeño de  mostrar la voluntad de querer ser alguien. Nos etiquetamos, nos comentamos, nos escribimos, pero no nos hablamos. Porque montamos nuestro propio teatro buscando crear en la gente una imagen positiva de nosotros. ¿Puede haber algo más patético? Es una clara máscara con antifaz que nos colocamos en la cara; mediante una desconcertante metamorfosis, nos convertimos en mentira. Esto recuerda un poco a la máscara griega, usada en el teatro y que le daba al personaje esa apariencia de querer ser alguien que no era, además de poder ser varios personajes en uno. Esa máscara es la que llevamos día a día. El juego de las apariencias, su poder de seducción, su atracción fatal, está en el centro más profundo de los problemas relativos a los medios. Lo fascinante de las apariencias, justamente, es que engañan, puesto que los sentidos también lo hacen. Veo que el sol entra en el arco que dibujo entre los dedos índice y pulgar de mi mano, y sin embargo es falso.

Un pintor pinta una apariencia, tenemos como ejemplo a las Meninas de Velázquez; y un escritor escribe apariencias. ¿Entonces las apariencia es buena?; no lo sé. En el amor, por ejemplo, pienso que sí. Para una mujer que es bella la apariencia es muy importante, ya que significa saber representar un papel de manera perfecta en la sociedad. Así como lo que engloba el pensamiento y el arte es mera apariencia, nosotros en realidad somos personajes diferentes y somos nosotros mismos los que elegimos al personaje que queremos representar.

Juan David Sánchez Espín. 2º AH

SIGAMOS…

In "Ser o no ser". Número 45 on noviembre 24, 2011 at 10:02 am

El viento nos lleva, nos arrastra, nos conduce hacia una realidad paralela a la verdadera, todos vivimos en un mundo dividido entre ser, y no ser. El ser sería vivir a merced de nuestras convicciones, nuestros pensamientos, la independencia de nuestra propia autoconciencia. Sin embargo, en 2011, es imposible ser, sólo podemos aspirar a no ser.  El no ser implica dejarse llevar por la tendencia social, por los estereotipos, por una ambición que no cesa y que nos lleva a vivir recordando que tenemos que mejorar el pasado, en un futuro… ¿pero qué es ese futuro? No existe, el pasado tampoco, es una mera ilusión de la mente, solo tenemos el presente adherido a nosotros… y ni siquiera eso, pues desperdiciamos el tiempo en no ser, en convertirnos en el estereotipo de perfección, claro, en el impuesto por la conciencia global.

Si fuésemos nos dejaríamos llevar por un “yo” original y único, que es imposible que preexista en esta nuestra sociedad que nos impone no ser, prevalecer en el eterno anonimato, que nos lleva a ser meros números (de expediente, de la seguridad social…). Qué triste que prefiramos el no ser en vida a permanecer en el olvido, pues renunciar a todo lo establecido por la sociedad materialista actual sería inmediatamente convertirse en poco menos que un grano de arena de la playa, y por tanto, un ser invisible en apariencia, ya que hace mucho que el interior desapareció, dejó de ejercer supremacía. Sigamos sin ser, pues.

Paqui Valera López. 1º AC

MODELOS DE SALDO

In "Ser o no ser". Número 45 on noviembre 24, 2011 at 10:01 am

Me encuentro perdido, desorientado en este mundo de falsedades sin saber quién soy realmente y sin saber cuál es mi verdadera personalidad y mis verdaderos pensamientos. Me he dado cuenta de que estoy  transformado por una sociedad que me atrapa y me maneja a su gusto. Cada vez que abro la puerta, salgo a la calle y miro a mi alrededor, no veo más que endebles marionetas actuando y fingiendo ser lo que no son,  manejadas por los políticos, las modas, las murmuraciones, las críticas… incapaces de pensar y actuar por sí mismos. Les observo perplejo, veo sus caras, rebosantes de felicidad, que esconden la angustia por querer formar parte de un mundo en el que no son admitidos ni entendidos. Se encuentran sin rumbo, vagando por esta larga vida sin ningún objetivo claro más que aquel que esperan los demás de ellos. Intentan ser perfectos aunque no lo consiguen, procuran no tropezarse entre los estrechos baches que se oponen ante ellos escondiendo su verdadera identidad, su verdadero carácter y mostrando una realidad muy distinta a la que les pertenece. A medida que avanzan en su camino, el odio, la envidia y el rencor van adhiriéndose a ellos, formando una dura coraza que siempre les acompañará y que les hará  inmunes a cualquier alegría y satisfacción. Buscaban ser valorados y queridos por ser ellos mismos, pero se dieron cuenta de que debían alimentarse de hipocresía para no sangrar con las dolorosas espinas de las críticas. Quizás te haya sorprendido esta descripción y probablemente la creas exagerada,  pero seguro que en algún momento tú también has sido así y es que nadie, ni el más transparente y sincero del  mundo, es capaz de librarse de las garras de la hipocresía. Estamos atrapados en una continua mentira en la que somos quien queremos, pero no quien creemos ser.

Francisco José Fernández Martínez. 3º D